
Cuando nos
referimos al término evaluación se relaciona usualmente a la idea de medición;
sin embargo, medir significa determinar la extensión y/o cuantificación de una
cosa, en tanto que la evaluación implica valorar la información, a través de la
emisión de un juicio.
En el ámbito
educativo la operación de evaluar consiste en estimar su valor no material;
evaluar hace referencia a cualquier proceso por medio del que alguna o varias
características de un grupo de alumnos, profesores, materiales, programas u
objetivos educativos, reciben la atención de quien evalúa, analizando y
valorando sus características y condiciones en función de criterios o puntos de
referencia para emitir un juicio relevante para la educación.
Por lo tanto; la
evaluación deberá servir entonces, para reorientar y planificar la práctica
educativa. Conocer lo que ocurre en el aula a partir de los procesos
pedagógicos empleados y su incidencia en el aprendizaje del alumno,
reorientando cuantas veces fuere necesario los procesos durante su desarrollo,
es una de las fuentes más importantes de la evaluación.
En conclusión,
recuerdo a propósito de este tema una frase de alguien que dijo: "Lo que
no es susceptible de ser medido, no existe". Parece insensible la
sentencia, pero más fría es la educación que no se cuestiona y se recoge cada
tiempo de sus cenizas para volver renovada hacia la mente de niños que exigen
cada vez más de nosotros. La evaluación es eso: evolución y cambio.

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